miércoles, 5 de febrero de 2014

El Lobo de Wall Street.

Martin Scorsese entiende a la perfección el Séptimo Arte, es un virtuoso que sabe escribir con mayúsculas cada película que realiza. Mezcla como nadie el espectáculo con la denuncia social, trata los temas más escabrosos de la sociedad con la mano del ilusionista. En cada una de sus películas, y es verdad que yo soy una incondicional de este director, muestra la corrupción, el ansia de poder, la podredumbre de quien gobierna en realidad cada uno de nuestros pasos con total falta de pudor y paños calientes. Lo mismo da que hable del nacimiento de una nación como EEUU plagada de bandas y corrupción política en Gangs of New York, de los tentáculos de la mafia que toca desde la política hasta el departamento de policía de Massachusetts en Infiltrados, o de el antihéroe de los setenta norteamericanos, década triste y amargada, que desemboca en estallidos de violencia como en Taxi Driver. Si, Scorsese retrata como nadie esa parte desagradable de una sociedad que se hace la ciega y mira hacia otro lado y no quiere ver lo evidente, que el crimen y la codicia están tan presentes en nuestra vida que ya son amablemente aceptados e incluso venerados. En el Lobo de Wall Street se hace más evidente que nunca. El protagonista Jordán Belfort es un crack del timo de la estampita, sin escrúpulos, a quien solo le ciega el dinero y el conseguir más dinero, sin importar las consecuencias. Pero nos cae bien, incluso se le llega a considerar un Robín Hood porque en un momento de su vida decide que solo va a robar a los ricos, pero claro, con la diferencia de que no se lo da a los pobres, o si, porque es cierto que hace ricos a muchos pobres desgraciados que trabajan para él, los cuales por supuesto le consideran un héroe. Y es aquí donde nos encontramos con el sueño americano... cualquiera sin escrúpulos con unas nociones básicas de economía y mucho mucho mucho morro puede llegar a ganar millones de dólares a la semana, lo dicho, el sueño americano. Pero tampoco debemos irnos tan lejos para vivir este sueño, aquí mismito en este país tenemos tantos y tan buenos ejemplos de que si hay que robar que sea a lo grande, y así después de cumplir penas irrisorias de cárcel podrás disfrutar de una vida larga y prospera con esas cuentas que tenías en Suiza tan bien blindadas y además gozar del favor de la sociedad e incluso dedicarte a dar coloquios en Universidades, publicar libros, o, en el mejor de los casos, como el que nos acompaña, forrarte con los derechos de autor de tu propia película. Si señores, ser un sinvergüenza sin conciencia te da muchas satisfacciones. Sin por supuesto contar, con la pedazo de vidorra que te has pegado hasta que te han pillado. Y Scorsese nos lo muestra en El Lobo de una manera totalmente lúdica, casi demencial, como si de un circo se tratase. ¡Pasen y vean el maravilloso espectáculo de Wall Street, que como en todo circo que se precie no faltan ni los enanos ¡(grandiosa la conversación sobre los márgenes legales de dicho entretenimiento). Quien la ha visto y solo se lleva que hay demasiado sexo y demasiadas drogas, lo siento pero no ha entendido nada. Es cierto que lo hay, pero señores, la realidad siempre supera la ficción. Y si en el exceso esta la verdad, pues bienvenido sea el exceso. Esta película es como un videoclip de 3 horas y cuarto, Que el ritmo no pare, no, no y no para¡¡¡ es asombroso como no te cansas de verla, como piensas que ya no puede ir a más, y no solo va a más, sino que roza lo vehemente. Me quedo con un montón de escenas y diálogos a cual mejor, pero sin caer en Spoilers, decidid vosotros mismos. Y por supuesto además de un magnifico guion adaptado (no olvidemos que es una historia real), fotografía, música, debo destacar las interpretaciones. No solo de Leonardo DiCaprio (por el cual todo aquel que me conoce ya sabe mi devoción) si no por unos magníficos secundarios, mencionando esa breve pero inolvidable interpretación del irreconocible Matthew McConaughey, que hay que ver cómo ha crecido este actor, y ese grandísimo compañero de "viajes" y más "viajes" de Jordán Belfort, Johan Hill, con su más que merecidísima nominación a los Oscar. Y hablando de Oscar, espero que se lo lleve DiCaprio, pero creo que no será así, y no porque no haya demostrado ya de sobra su talento como actor, y esta interpretación haya sido el escalafón de su consagración, que aún tengo que aguantar comentarios del tipo ya no es una cara bonita, o no está mal , últimamente escoge bien sus papeles...etc. etc.¡ Por favor¡ Si hizo Titanic hace 20 años , pero en todos y cada uno de sus papeles ha demostrado no solo un gran talento interpretativo, sino una inteligencia que muchos querrían escogiendo sus papeles, tanto de protagonista como de secundario. Y que yo sepa nadie puede comentar un spot publicitario donde salga enseñando esa cara bonita de la que todos hablan. Y sin más, os aconsejo a todos que veáis El Lobo de Wall Street porque vais a ver una película con mayúsculas.