jueves, 2 de octubre de 2014

10.000 KM

A veces la distancia física crea oceanos invisibles entre dos personas que se creían unidas por un lazo indestructible. A veces la distancias si es el olvido, y aleja los caminos que de quien hasta entonces caminaron juntos. La opera prima de Carlos Marqués-Marcet habla de esto y mas, mucho mas. Últimamente reafirmo que es en las pequeñas películas donde nos encontramos los conflictos mas complejos, las tramas mas profundas y es en estas donde la huella se nos queda mas honda. Como ya comente anteriormente en Boyhood, la sencillez de el metraje no disminuye el interés por el, sino todo lo contrario. Aquí observamos única y exclusivamente a sus dos protagonistas, interpretados por Natalia Tena y David Verdaguer, en unos primeros planos continuados, y un enfoque muy estático. Desde ese comienzo, un larguísimo y virtuoso plano secuencia que presenta a los dos personajes de esta historia de amor y desamor en toda su fuerza , mostrándonos como en la cotidianidad de una vida en común reside la unión de estos dos amantes. Y como con tan solo un email se desmorona esa seguridad poniendo en peligro la estabilidad de aparentemente esta consolidada relación ; " Somos fuertes", le dice Sergi a Alex , para animarla a tomar la difícil decisión de pasar separados por todo un Oceano un interminable año.
Y recurriendo a Skype como soporte para todos esos silencios que se deben rellenar cuando uno ya no sabe que decir, o no quiere decir, nos hace participes el director de el sutil pero inevitable desgaste de el amor, de esas cosas en común que dejan de serlo, de esa separación totalmente racional de caminos y destinos cuando uno se plantea llevar a cabo sus sueños sin que el otro pueda o quiera seguirle. Es esta película casi un examen de nuestras vivencias amorosas, un valiente  prixma a las claves de porque funcionan las parejas. Es el amor altruista, o siempre se sacrifica algo para poder lograr la felicidad en común. Nos auto engañamos y nos hacemos creer que nuestros planes son consensuados , o si nos dieran la oportunidad de hacer realmente lo que nos hace feliz nuestra vida seria distinta.
Y no es que seamos consciente de esto, como no lo es Alex cuando quiere tener un hijo con Sergi, solo que sin pretenderlo , luchando incluso contra ello, porque le ama, despierta a una vida que es suya, y que los dos saben que no tiene cabida para lo que eran antes. Al menos eso es lo que concluyo de el brutal final, que golpea tan seca y friamente que solo te queda en el pecho una especie de angustia , de malestar, un desconcierto y pena que no puedo mas que aplaudir por la destreza con la que te deja clavado a estos dos personajes.
A espensas de ver La Isla Minima, puedo decir sin lugar a dudas que 10000 km es mi película española favorita de este 2014, y que es una gran alegría ver la valentía y calidad de algunos realizadores españoles. Asi que seguire muy de cerca a este director novel y espero que en la proxima gala de los Goya tenga el premio a tan fantastica pelicula.