lunes, 17 de marzo de 2014

La vida de Adele







La vida de Adele lleva a sus espaldas el honor de ser la mejor película extranjera concedida los Independent Spirit Awards, además de haber conseguido la palma de oro en Cannes a mejor película. Dirigida por Abdellatif Kechiche y protagonizada por Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux, basada en la novela gráfica de Julie Maroh El azul es un color cálido , nos cuenta el difícil paso desde la adolescencia a la madurez, los conflictos que llegan hasta la autodeterminacion y el costoso desarrollo de la personalidad. Adele es una adolescente que despierta a la sexualidad como rigen las normas de esta sociedad, pero algo en su interior la atormenta , ya que sus instintos le llevan a desear una forma de amar distinta, a una forma de desear que no tendrá cabida entre muchos de su entorno. Adele no encuentra su lugar hasta que conoce a Emma, una atractiva mujer, con las ideas muy claras, por la que siente un irrefrenable deseo, que le enseñara quien es realmente, y le conducirá por la felicidad absoluta y la mas profunda tristeza de el primer amor, de el amor verdadero, ese que no es perfecto pero te devora el alma. Pero La vida de Adele no es solo una película de amor entre dos mujeres, que si lo es , pero tiene mucho mas. Es un paseo por los conflictos emocionales, por el crecimiento personal y por los acontecimientos que marcan la vida de la protagonista. Es, como si de un voyager se tratase, la mirada indiscreta puesta con absoluta impunidad en la vida de la musa indiscutible de el film, de hay que el director le regalara el titulo y el nombre a su protagonista, ya que en la novela original se llamaba Constantine . Son primeros planos interminables fijos, recreándose en cada movimiento, mirada o rubor de la protagonista. Es una película con largos silencios pero también con grandes conversaciones, con fotogramas llenos de erotismo, de carnalidad, de ello que el director muestre en la comida casi un fetiche, una obsesión, porque es en la forma de comer donde nos habla de el devorador deseo que nace de el amor. El amor como fuerza motora de una vida, como calida luz de media tarde que acaricia tus sentidos y te llena de esperanza, la esperanza de que esos labios por fin decidan acariciarme, pero también como oscuridad absoluta que me lleva al vacio de tu boca y la falta de tu tacto y me hunde en la mas profunda desolación.
Este film despertara mucha controversia, demasiado arriesgado tal vez para una sociedad que se ruboriza mas con el sexo que con los niños empuñando armas. Es tan descarnadamente real que hasta en momentos cobra el marco de un documental. Si, es cierto que la escenas de sexo entre dos mujeres me sonrojaron hasta mi, pero son tan necesarias en la película, que no molificaría nada de ellas. Ya era hora, desde mi modesta opinión, que se tratara el amor lesvico desde la valentía y la realidad que lo trata este film. Me parece muy significativo que hasta el momento todo el sexo que se ha representado entre mujeres en el cine, sea para la satisfacción de los hombres, es decir, sexo bisexual, acompañado de un hombre, o para disfrute de el mismo, o que las historias de amor lesvico se representasen como amores platónicos rozando lo virginal. Es otra muestra mas, de que en el cine, como en toda la sociedad, el machismo aun esta muy arraigado. Pero dejando las revindicaciones a parte, La vida de Adele, por fin , nos habla de una historia de amor tan real que algunos les molestara, y a otros les enamorara y les desgarrara.

Me ha impactado tanto, tanto, la interpretación de la protagonista Adèle Exarchopoulos, que es casi imposible apartar sus ojos de tu mirada aun cuando el telón ya esta negro. Es una de las mejores interpretaciones que he visto desde hace mucho tiempo, la descubro aquí y la seguiré por siempre. Divertida, inocente, sexual, trágica, combina la candidez de la Lolita con la sensualidad de mujer fatal, la alegría contagiosa de la adolescente que le baila a la vida con la descarnada desesperacion de quien se ahoga en sus propios sentimientos. Es hermosa y tragica como una musa, la musa de su pintora, que desea plasmar en lienzo la pasión y la belleza de la mujer.

En definitiva La Vida de Adele es un regalo a los sentidos entumecidos, es un canto a la feminidad , es el poema de el amor perdido.

Lamentablemente la película no es perfecta, no podría serlo, y en su segunda parte, no anunciada pero explicita por el guión y el ritmo de el metraje, se pierde un poco su intensidad, y para mi gusto es demasiada larga, pero aun así, creo que Kechiche ha hecho un poema de amor como no ha habido ninguno igual, ni peor ni mejor, pero totalmente único.