miércoles, 19 de febrero de 2014

El mayordomo



Este año ha sido un año destacado en cuanto a películas sobre el problema racial en EEUU , sobre esa historia " negra" que a grandes zancadas se han ocupado en enterrar nuestros queridos americanos, pero que a la vista esta, sigue latente y muy latente. Sera porque el mandato de Obama, ya podemos decir, ahora en su segunda legislatura , ha resultado un gran fiasco, millones de sueños rotos, que creyeron que por fin se haría justicia con la raza mas castigada de el planeta, pero que lamentablemente se ha quedado en pura fachada, como todo en esta sociedad. Pero vayamos a lo que nos ocupa,  El Mayordomo de el director Lee Daniels, una película que ha levantado en mi ciertas contradicciones. Es una gran película con un reparto excepcional, por supuesto destacando Forest Whitaker, un actor que se pronuncia poco, pero cuando lo hace, da una garantía a sus personajes como poco actores.Con unos magníficos secundarios, a destacar Lenny Kravitz, al que no había reconocido sin su melena y sus gafas de sol, pero que me ha sorprendido muy gratamente,  los magníficos presidentes fantásticamente caracterizados, y la sufridora esposa que se debate entre los triunfos de su marido y la rebeldía de su hijo mayor a quien interpreta a la perfección. Oprah Winfrey , mujer entre mujeres, que todo lo que toca lo convierte en oro.
 Forest Whitaker esta esplendido en ese papel de mayordomo contenido e intentado a toda costa sentirte cómodo en una piel que en el fondo sabe que no es la suya, por que finalmente, la reflexion es que por mucho que se disfracen las buenas intenciones de los presidentes a los que sirve durante mas de 20 años, son de mundos totalmente distintos y que la única opción es luchar. El Mayordomo es cierto que mueve y remueve, que te obliga a reflexionar en como es posible que hace apenas 60 años, el mundo fuera tan distinto, tan abominable, como para permitir la violencia sin control hacia personas indefensas, como para negar la subida al autobús o sentarse donde uno quisiera en un restaurante solo por el color de tu piel. Que te trataran como si fueses una lacra con total impunidad e incluso pudieran quitarte la vida sin pena alguna. El cine es tan indispensable... te hace tener conciencia histórica, te hace recordar y sentir lo que tan pronto se nos olvida, y eso es lo maravilloso de el séptimo arte. Impactante la escena de el restaurante, incomoda, cruda y necesaria. Con un comienzo sublime que ya te hace presentir que no vas a caminar por un camino de rosas, con ese papel de rica sureña que interpreta la magnifica Vanessa Redgrave, que el mayor acto de compasión que puede sentir hacia nuestro protagonista es hacer de el un " negro domestico". Dios mio esas palabras se me quedan grabadas como a fuego, que horror, no puede ser mas cruel denominar a una persona como un animal, y sin embargo es ahí donde vemos , donde el director ya nos muestra la visión de la población de raza blanca, que su trato en muchas ocasiones no se origina por maldad, si no porque realmente ellos lo ven así, como el que ve una realidad tan grande como que el cielo es azul, y en su naturaleza forjada por lo que han vivido desde su nacimiento, esa es la unica realidad. Pero es justo en este punto donde me flojea un poco la película, porque al igual que tiene momentos intensos y descarnados , me falto mas mala baba en los presidentes. Que filon¡¡ un Mayordomo que ha servido, ha escuchado conversaciones que el resto de los mortales mataría por escuchar, ha sido incluso confidente de 8 presidentes de los EEUU. Y el director opta en este caso por que esto sea el marco de la historia personal de Cecil Gaines, es su opción y es totalmente respetable, pero a mi me hubiera gustado mas carnaza a este respecto. Y el final.. demasiado Americano para mi gusto, con ese Yes we can , y ese ensalzamiento a Barack Obama. Aunque pensándolo bien, tal vez el final lo que nos quiere decir es que muchos presidentes han pasado , han ido y venido, han tenido su momento de gloria, pero las pequeñas personas, esas que sirven, esas que desde su anonimato y de una manera a veces imperceptible a primera vista  luchan, esas son las que realmente construyen y forman una nación, un país, y ahí siguen, y ahí seguirán a pesar de la política ... A vosotros os dejo esa conclusión.